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IoT. Internet de las cosas

 

Internet de las cosas, Internet of Things, o IoT por sus siglas en inglés, es un concepto a veces un poco abstracto, pero que desde hace algún tiempo está generando bastante interés en las empresas y en general en toda la población.

Cuando hablamos de Internet de la cosas, siempre acabamos definiéndolo como “objetos cotidianos que se conectan a Internet”, pero la realidad es que es mucho más que eso.

Imaginemos que estuviéramos en casa viendo la televisión y esta tuviera la capacidad de analizar nuestros micro-gestos faciales, detectando así si la película que estamos viendo nos está pareciendo interesante o no. Entonces al estar nuestra televisión conectada a internet, podría enviar de manera automática los datos al Cloud de la empresa propietaria, siendo analizados para crear contenido más interesante para mí como telespectador.

 

La tarjeta eSIM.

La aparición de la nueva eSIM, presentada en Mobile World Congress 2016, hará posible la aceleración de este concepto. Hasta entonces los dispositivos, gadget y sensores inalámbricos estaban “encarcelados” en una red local que dependía, en mayor o menor medida, de la conexión de un dispositivo maestro, como nuestro Smartphone, o al Router Wifi de nuestra casa.

La eSIM tiene como objetivo la disminución del tamaño de los módulos GSM al no necesitar el zócalo para insertar la SIM de plástico tradicional e incluirse en un chip dentro del dispositivo.

El otro gran objetivo de las eSIM es el dotar de la capacidad de conexión de estos dispositivos, de una manera más cómoda, con nuestro operador de telecomunicaciones, así como otorgar la facilidad de cambiar de perfil (operador) de una manera transparente para el usuario y con mayor rapidez.

Es decir, con la nueva eSIM el Internet de las Cosas comienza a hacerse real. Posiblemente nuestras próximas zapatillas de deporte, en el mismo instante de la compra estarán conectadas a internet y tendrán la capacidad de monitorizar nuestra actividad física y analizar esos datos para aconsejarnos nuevos ejercicios e incluso rutas por la ciudad en la que la elevación del terreno sea más regular, etc.

En definitiva el objetivo principal del Internet de las Cosas, es conseguir unir la brecha entre lo físico y digital.

 

Project Brillo &Weave

Entendiendo el grandísimo potencial que tendrá que animales, personas y objetos se encuentren interconectadas y generando información y datos de manera activa en esa Internet de la Cosas, es evidente, que grandes marcas como Apple, Microsoft y Google quieran introducir distintos protocolos o plataformas que en el futuro sean estándar para todos los usuarios y desarrolladores.

El ejemplo más claro por parte de Google, en su afán de introducirse en este negocio de manera vertiginosa, es el proyecto denominado Brillo y su protocolo de comunicación Weave.

La idea es que los dispositivos que estarán conectados al Internet de la Cosas no sean solo PCs, Smartphones o Tablets que pueden manejar sistemas operativos que consumen grandes recursos, si no que sean también pequeños dispositivos de muy bajo consumo y con arquitecturas con baja capacidad de procesamiento.

Brillo OS nace por tanto con la idea de ser el sistema operativo para esos dispositivos. Se declara como un OEM de fácil instalación, para todos los hardware y basado en el conocidísimo Android.

Pero Google no se queda ahí, y desarrolla un protocolo de comunicación entre dispositivos llamado Weave, que sea la forma en la que los dispositivos estarán conectados entre ellos, siendo compatible incluso con dispositivos que no integren el sistema operativo Brillo en su interior.

 

El reto del Internet de las Cosas

Que la sociedad avanza a pasos agigantados es evidente, pero aún queda un largo camino para que infraestructuras, mercados, culturas e intereses confluyan en un mismo sentido, crezcan y se actualicen para acercar aún más el futuro del Internet de las Cosas al presente.

 

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