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SCRUM, una metodología ágil

De un tiempo a esta parte, las tecnologías y metodologías ágiles han tomado una importancia increíble en el mundo empresarial. Sobre todo en las factorías de software se veía necesario un nuevo “modelo de trabajo”, basado en la buena gestión de los mejores recursos que puede llegar a tener una empresa (y estos no son unos servidores futuristas y potentes, ni tan siquiera un software mantenible y equilibrado, sino las personas, que al final son las que tienen, habitualmente, que sacar los “frutos” de la empresa).

Scrum forma parte de estas metodologías y, junto a Kanban, nos ayudan a reconocer los males de nuestra empresa y de los productos que hacemos, antes incluso de que esos problemas surjan para arruinar varios meses de trabajo infructuoso. Sin embargo, ninguna de estas metodologías es mágica y soluciona todos los problemas habidos y por haber, pero sí que nos ayuda a detectarlos y saberlos comunicar antes de que la “bola” sea inasumible durante la construcción de nuestro producto.

Pero, ¿qué es Scrum?

El término “Scrum” viene del rugby, siendo una maniobra que significa apiñamiento. En desarrollo de software se utiliza esta palabra para definir un “todos a una”.

Definir Scrum teóricamente se podría hacer en unas pocas páginas sin dejarnos nada por alto pero, sin embargo, llevarlo a la práctica de una manera eficiente requiere experiencia y entrenamiento de todos sus miembros, incluidos todos los escalafones de la empresa para que sea una experiencia completa. Scrum aglutina distintas variantes y posibilidades de manera que se adapta ágilmente a las diferentes empresas en las que se pueda implantar (desde el planning póker hasta el diagrama de burndown, términos muy relacionados a Scrum).

Scrum viene de la mano de TDD (test driven development, o pruebas enfocadas al desarrollo), por lo que uno de sus beneficios es que todos nuestros códigos de desarrollo llevan pruebas asociadas para probar que algo SÍ funciona y saber cuándo algún desarrollo está completo y acabado. También se basa en los hitos, o entregas periódicas al cliente, de manera que podamos obtener un feedback temprano con el destinatario de nuestro producto. Y sin restar importancia a todo lo hablado anteriormente, sin duda pondría un énfasis especial en la gestión del equipo de trabajo, porque Scrum optimiza la creación de equipos autosuficientes, independientes y responsables.

Como comentario final denotar que una vez que alguien ha trabajado con Scrum le cuesta volver al desarrollo tradicional, perdiendo todos los beneficios de las metodologías ágiles. Y esto, sin duda, es la prueba de que las metodologías ágiles son necesarias para el óptimo desarrollo de nuestro producto.

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